TODOS SOMOS ACEBES
Angelito nació en el pleistoceno, rodeado de hadas y musas bigotudas. Parece mentira que a nadie le pareciera enternecedor. Además, nunca le gustó demasiado adaptarse a tantos cambios de la era moderna, y siempre ha estado muy unido al nido maternal. Su primera palabra fue "Epaña".
Su película favorita es "Mentiroso Compulsivo" un thriller que le hace llorar de emoción cada vez que lo ve. Su primer trabajo de jóven fue ir a recoger berzas en un campo de ávila y ganarse unas pesetillas. Le pidieron papeles y le preguntaron si era de allí o era inmigrante. Este acontecimiento dramático le causó una rotura del único nexo que unía su neurona al resto del cuerpo, él que es celtíbero blanco titanio con reflejos caobas de pelo. Sí amigos, lectores, se parece a mí.
Les tiró las berzas a la cabeza y contestó "El que diga lo contrario es un miserable". Sigue asegurando que su ascendencia familiar lejana es germana, como su mejor amigo Cabezaplana. Aunque les veamos morenitos todo el año, así es el vil capricho maligno de las cámaras.
Gracias a ello, desarrolló una extraordinaria inmuno-resistencia a las agresiones verbales y físicas, como las lluvias de pedruscos y tomates, que de forma extraña la gente le va propinando. Angelín resurge siempre con fuerza de los imposibles, como una cucaracha bajo la rueda un tanque, para hacer entender al mundo que puede ser más duro de borrar que una mancha de aceite.
Ya intocable, de mayor decidió entrar en la política para lograr paz y consenso, todavía hoy en día, es el único que se preocupa realmente por eso , es decir , buscar lo que significan esas palabras.
Finalmente, por distracción, entró en un partido cualquiera, el único donde podría terminar su gran labor , vestir sus figuritas de Santa Úrsula sin que le molestara nadie.
Su primera colección de verano como diseñador de muñecas incluyó tutús caídos hasta los pies y vestidos de monja, entre otras creaciones de moda. Afirmó siempre que esa avalancha de arte le viene iluminando desde siempre, gracias a su hada bigotuda revoloteadora que siempre le mete la linterna en la cara y un cachete. Como premio, le dieron su primer carnet donde ponía "jons".
En su primer discurso público como suplente, arrasó a todos sus compañeros de partido, ofreciendo a los asistentes una lección de elocuencia cósmica. " Los españoles quieren saber la verdad" remató. Frase que nunca más le abandonó cuando llegó a ministro y le llevaría a lo más alto.
Angelín nos ha regalado durante casi una década, momentos de risas. Momentos de lágrimas de más risas. Momentos de frustración. Momentos a secas. Pero él todavía no sabe que es una estrella sideral para el mundo. Miles de personas le veneramos, y no queremos que Mariano Rajoy nos lo cambie por otro Legionario de Cristo corriente sin chispa.
Ángel es único y especial, no podemos estar sin él. ¡Todos somos Acebes!, apostamos por lo auténtico.





